
Por la mañana el coro Caleruega puso la nota musical a la misa. Por la tarde, la lluvia impedía cualquier acto en el exterior, así que se improvisó una procesión en el pasillo central de la Iglesia de las monjas dominicas. ¡Cuentan que fue emocionante ver a las quintas portar la imagen, mientras los quintos la danzaban!.
Se subastaron las uvas. Por 120 euros se las llevaron los quintos, que posteriormente las fueron repartiendo a todos los asistentes al ir saliendo de la iglesia.
Por la noche, ante el riesgo de más lluvia, el baile se trasladó al frontón cubierto. Hubo velada y chocolatada fin de fiestas!
1 comentario:
Da gusto ver la vida que hay en el pueblo y que no dejáis de tener actividades.
Una pena la lluvia, pero bueno, hace falta que llueva.
Saludos
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